La Mujer del velo | Historia de Terror - Daniel Galaxy

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martes, 1 de diciembre de 2020

La Mujer del velo | Historia de Terror


Hola, amantes de lo oscuro. Seguro que alguna vez vuestros abuelos os han contado alguna historia antigua, quizás hasta conozcan alguna de terror. Hoy os contaremos un terrorífico relato que ha pasado de boca en boca en México durante años... Es la de un hombre llamado Luis, conocido por todos por ser un donjuán. Era un joven de veinte años, muy apuesto e inteligente, pero embaucador, mentiroso y aprovechado. Gracias a su labia conseguía engatusar a jóvenes de buenas familias, ganar su confianza y amor y sacarles el dinero. Pocas se resistían a sus encantos. Tenía el don de levantar pasiones allá por donde iba. Cualquiera que se encontrara en su camino caía rendida a sus brazos. 

Ana, como otras tantas, se enamoró locamente de él. Creía que el suyo era un amor verdadero, pero cuando Luis perdió el interés, Ana se sintió tan desdichada que se quitó la vida. No sin antes jurar que se lo llevaría con ella para estar juntos en la eternidad. Pero esto no afectó a Luis. Pasaron los meses, y cuando llegó el Día de Muertos el joven se dedicó a ir de taberna en taberna bebiendo sin parar. Cuando se marchó, a altas horas de la madrugada, vio entre las sombras a una mujer. Tenía un cuerpo divino y belleza sobrehumana, y en el rostro llevaba un velo negro, como si guardase luto. 

Luís la llamó y se acercó a ella, pero la mujer se fue alejando más y más, hasta desaparecer entre las sombras. Pero esa no fue la única vez que la vio; todas las noches desde aquel día sucedía lo mismo. Era tanta la obsesión de Luis con su belleza que pensó que moriría de amor. Una de esas veces en que se sentía melancólico fue a pasear por el cementerio. Él no lo sabía, pero acababa de detenerse frente a la lápida de su amante suicida. De pronto vio la silueta de la bella mujer hundirse en la tumba, y comenzó a escucharla bajo tierra, pidiendo ayuda a gritos. Él, desesperado, comenzó a arañar el terreno para intentar rescatarla Cuando desenterró lo suficiente, la mujer, cubierta aún con el velo negro, apareció ante sus ojos. “Gracias al cielo, alguien me ha escuchado”. Él, satisfecho por su hazaña, le preguntó por qué se encontraba en aquella tumba. 

“Venía a ver a alguien muy especial que murió hace un tiempo. Un mal hombre la enamoró, y como no fue correspondida, se acabó matando. ¿Acaso no se merece un castigo?”. Él, dispuesto a quedar bien con la dama, dijo muy convencido: “Debería ser enterrado vivo con la mujer a la que tanto hizo sufrir, para que ella lo pueda amar”. Tras escuchar esto la joven se irguió y lo sujetó por la cintura. Él, sumamente emocionado, alargó sus manos hacia el velo que la cubría… pero cuando lo destapó vio con horror la cara de su amante muerta, carcomida por los gusanos, que atravesaban su boca y ojos. 

La mujer lo agarró con fuerza sobrenatural y lo hundió, enterrándose con él, y cumpliendo así su deseo. Ahora estarían juntos por siempre. Según cuentan, quienes pasean el Día de Muertos por aquel cementerio dicen escuchar los gritos desgarradores de un hombre, mientras una mujer tararea una canción nupcial. 

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