El mensaje oscuro | Cuento de Terror - Daniel Galaxy

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martes, 1 de diciembre de 2020

El mensaje oscuro | Cuento de Terror


Alex tenía dieciséis años y muchas mudanzas a sus espaldas. Sus padres eran fotógrafos, y su trabajo los obligaba a viajar constantemente. Esto hacía que Alex nunca acabara el curso en el mismo colegio. Y de amigos, mejor no hablar: tan pronto entablaba amistad, tenía que irse. Por eso pasaba la mayor parte del día en el ordenador. Navegaba por las redes sociales y páginas de chats, con la esperanza de encontrar a alguien que siguiese ahí al día siguiente. Al menos, si se mudaba, no tendría que despedirse: siempre podían mantener el contacto. Aquella noche había entrado a un nuevo foro. Había intercambiado tres o cuatro palabras con algunos usuarios, pero la conversación no fluyó. Estaba a punto de apagar el ordenador cuando un mensaje saltó en la pantalla. Venía de un tal Damon. Alex vio que empezaba a escribir un mensaje. "¿Hay alguien ahí? Por favor, ¿estás ahí?". 

Dudó en responder, la pantalla en donde debía aparecer su imagen estaba totalmente en negro. "Tal vez tenga la cámara apagada", pensó. Se acercó al escritorio y saludó. La respuesta no fue para nada como él se imaginaba. "Por favor, necesito ayuda, ¡¡socorro!!". No era muy normal ese tipo de conversaciones, y su primer pensamiento fue que se trataba de una broma. No sería la primera vez. Sin embargo, no pudo evitar un escalofrío. Trató de calmarse, y al momento le preguntó al tipo de qué iba aquello. Acababa de pulsar la tecla de enviar cuando ya tenía una nueva respuesta: "No, por favor, no te vayas, ¡no es ninguna broma! ¡¡¡Por favor ayúdame!!!" Le habría sido muy fácil apagar el computador e irse a dormir... pero Alex sintió que quizás era cierto que esa persona tenía un problema, y a lo mejor podía ayudarle. Se detuvo a pensar un momento, se sacudió las manos y escribió. "Entonces, ¿de qué se trata?". 

La respuesta no tardó en llegar: "¡¡Tienes que ayudarme, por favor!! Aquí está muy oscuro, ayúdame a encontrar la salida... por favor, ¡¡SÁCAME DE AQUÍ!!". Aquello empezaba a resultar cada vez más turbio. Ni siquiera podía ver la cara de su interlocutor. "Pero dime qué hago, dame más detalles. ¿Quieres que llame a la policía, es eso?", escribió. Pero esta vez no tuvo respuesta al momento. La pantalla de videollamada seguía a oscuras, y Alex esperó con impaciencia. Uno, dos, tres minutos... el tiempo pasaba, pero nadie contestaba. Finalmente saltó una nueva notificación: "Si de verdad me quieres ayudar, necesito que enciendas las luces de tu cuarto". Aquellas palabras hicieron estremecer a Alex. ¿Cómo que su cuarto? ¿A qué estaba jugando? Damon reenvió el mismo mensaje, una y otra vez, y aunque solo fuese por demostrar que aquello era una bobada, hizo lo que le pedía. 

Se levantó de la silla y se acercó al interruptor. Las luces de la habitación se encendieron e iluminaron la estancia. Para sorpresa de Alex, la pantalla de antes ya no estaba en negro, también se había iluminado. El terror comenzó a apoderarse de él cuando vio que quien aparecía no era ese tal Damon, sino él mismo. Todo era exactamente como en su habitación, como si se estuviese mirando en un espejo. De hecho, pensó que quizás se trataba de un error de la aplicación, que había duplicado la ventana de su cámara. Hasta que se dio cuenta de que había algo distinto: una puerta, negra, con numerosos golpes y de aspecto viejo, a su lado. Alex se congeló frente al monitor: quería apagarlo todo y no saber nada más. 

Un nuevo mensaje apareció en la pantalla: "Por favor, ábreme. Estoy aquí atrapado". Alex giró la cabeza en todas direcciones, pero allí, en su habitación, no había nada. Se miró en la cámara para acercarse al lugar donde supuestamente estaría la puerta. Ni siquiera sabía por qué hacía todo aquello. Pero en cuanto puso otra vez los ojos en el ordenador, vio cómo la puerta se abría lentamente… y unas garras lo atrapaban y lo hacían desaparecer. La pantalla se quedó de nuevo en negro, y poco después llegó un último mensaje: "Gracias por dejarme salir. Eres un gran amigo" 

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