El final de la Ouija | Cuento de Terror - Daniel Galaxy

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martes, 1 de diciembre de 2020

El final de la Ouija | Cuento de Terror


¡Hola, amantes de lo oscuro! Es peliagudo cuando hablamos de fantasmas, espíritus y esas cosas a las que solemos llamar sobrenaturales. Hay personas que no creen en estas entidades, y otras que viven con miedo de encontrarse a estos seres, como me sucedió a mí. Me llamo Hugo, y esto ocurrió cuando solo tenía 12 años. Recuerdo que era una noche lluviosa, y estaba junto a mi hermana gemela Natalia en casa de mi amigo Jorge. Acabábamos de terminar de estudiar y hasta dentro de una hora no venía mi padre a recogernos. Fue entonces cuando Jorge dijo de probar un juego de mesa que había visto en el cuarto de su hermano mayor. Pasaron 10 minutos hasta que regresó con un tablero y un vaso, dijo que estaba muy escondido. Nos contó que los amigos de su hermano cuando subían hacían mucho ruido y pasaban horas y horas jugando. 

Me pareció muy extraño nada más verlo, se titulaba “Ouija”. Solamente había letras y números, en un extremo ponía “Sí”, en el otro “No” y abajo del todo, “Adiós”. Le pregunté a Jorge que cómo se jugaba, no había instrucciones, solo un tablero y un vaso que no entendí por qué lo trajo. Nos contó que había espiado tras la puerta a su hermano alguna vez, y que era tan fácil como presentarse, poner cada uno un dedo índice en el vaso y hacer preguntas. Jorge apagó las luces del salón, encendió tres velas y lo colocó todo en la mesa. Se presentó poniendo el dedo en el vaso y nos dijo que lo hiciéramos nosotros también. - ``Me llamo Hugo´´, dije con voz temblorosa. Y tras esto, lo hizo mi hermana. En ese momento, se apagó la vela de Jorge y empezó a temblar de miedo. No nos había contado nada sobre aquel juego tan extraño, hasta ese momento en el que preguntó si se encontraba algún espíritu junto a nosotros. El vaso con nuestros tres dedos encima se movió hacia el ``Sí´´. Y Jorge salió corriendo hacia la puerta desesperado, gritando: `` ¡Un Fantasma! ´´, `` ¡Un Fantasma! ´´, ``A mi hermano nunca le han respondido, ¡AYUDA! ´´. 

Sonó un fuerte golpe cerca de la entrada, y después, ningún ruido más. Natalia y yo estábamos paralizados, aunque en un primer momento pensamos que era una broma. Nos miramos, vimos que nuestros dedos seguían puestos encima el vaso y el ``SÍ´´, e instintivamente pregunté quién era. No acababa de entender las reglas. ``S´´ ``A´´ ``T´´ ``A´´ había recorrido el vaso cuando se detuvo sobre la ``N´´. Natalia empezó a llorar, sin quitar el dedo del vaso, y a pedirme que nos fuéramos, pero yo no quería correr la misma suerte que Jorge. 

Entonces, se escuchó la puerta de la casa. Al principio me asusté. Apareció en el salón el hermano al que le habíamos quitado el tablero. Cuando nos vio a mi hermana y a mí nos preguntó enfadado qué estábamos haciendo, y dónde estaba su hermano. Le conté todo, mi hermana no podía hablar, y rápidamente nos dijo que nos despidiéramos, que el vaso tenía que frenar sobre la palabra ``Adiós´´ para finalizar la partida. Con la voz temblando, pregunté si podía irme, pero el recipiente de cristal ni se inmutó. Tragué saliva y, después de unos segundos eternos, sonó el timbre. Reconocí la voz de mi padre, atónito, y cuando miré de nuevo el tablero, el vaso estaba sobre el ``Adiós´´ tan deseado. 

Me fijé en la cara descompuesta del hermano de Jorge, y salimos apresurados. De repente, Natalia y yo estábamos llorando, abrazando a mi padre. Ahora era yo quien permanecía callado. El hermano de Jorge llamó a su familia y nosotros a la policía. Lo buscaron por toda la casa, pero él nunca apareció. Si no queréis que os pase lo que, a Jorge, nunca abandonéis una partida de Ouija sin despediros. 

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